viernes, 8 de diciembre de 2017

LA LUCHA FEMINISTA, LA JUSTICIA SOCIAL Y LOS INSULTOS A LOS FALANGISTAS Y SU FUNDADOR. Mercedes Valdivia (*)



En la actualidad es fácil e incluso está bien visto que la mujer sea feminista. Hasta hace no mucho parecía ser propiedad exclusiva de las que se posicionaban políticamente a la Izquierda; ello ha sufrido un efecto por “simpatía” de forma que destacadas personalidades de este sexo, se han unido a esta corriente, aún siendo en teoría antagónica sus posturas políticas; tal es el caso de Cristina Cifuentes o Soraya Sáenz de Santamaría entre otras. No nos equivoquemos, es toda una patraña para conseguir votos y en la mayoría de los casos en contra de los principios ideológicos que defendían sus partidos. Nada nuevo aportan porque ya todo está inventado desde hace mucho.

Todos dan excusas absurdas, intentando justificar la decisión de la socialista Victoria Kent (1898 -1987), primera mujer abogada que pudo ejercer como tal, perteneciente al Partido Republicano Radical Socialista,  al oponerse al voto femenino en 1931, con estas palabras: Es necesario que las mujeres que sentirnos el fervor democrático, liberal y republicano pidamos que se aplace el voto de la mujer(...)”. En realidad parece ser que defendió esta postura por temor a que fuese contrario a la República y que siguió en la misma línea Margarita Nielken (PSOE).


(Victoria Kent. Archivo ABC)


Clara Campoamor (1888 – 1972) Diputada del Partido Radical, consiguió que las mujeres pudieran votar por primera vez en las elecciones de 1933. A ella le debemos que las féminas podamos ejercer este derecho. El 1 de Octubre se aprobó el voto para todos los ciudadanos españoles mayores de 23 años incluidas las mujeres.


(Clara Campoamor)


En un artículo publicado por Periodista Digital el 23 de Noviembre de 2017, titulado:  LA DE PODEMOS ENSALZÓ LA FIGURA DE CLARA CAMPOAMOR JUNTO A LAS DE LAS SOCIALISTAS NELKEN Y KENT Tertsch le da un soberano sopapo a la "trilera" Irene Montero por su burda mentira sobre el voto femenino "Esta trilera pretende ocultar que Campoamor, la defensora del voto femenino, contó con la fiera oposición de Kent y Nelken (la reina de las sacas y de "exterminar a la quinta columna", jefa del abuelo de Iglesias"), dice textualmente.
Han manipulado la Historia de España y continúan haciéndolo, como es el caso anteriormente relatado y el de Mercedes Fórmica entre otra muchas. Conozcamos brevemente a algunas de ellas:

Mercedes Fórmica Corsi-Hezode (1913-2002)

(Mercedes Fórmica)

Licenciada en Derecho y consagrada escritora. Conoció al fundador de Falange Española,José Antonio Primo de Rivera, del que escribía las siguientes palabras: “inteligente, valeroso, fue temido, rechazado y ridiculizado por su propia clase social, que nunca le perdonó sus constantes referencias a la injusticia, el analfabetismo, la falta de cultura, las viviendas miserables, el hambre endémico de las zonas rurales, sin más recurso que el trabajo «de temporada».La urgencia y necesidad de la reforma agraria. Confundir el pensamiento de José Antonio con los intereses de la extrema derecha es algo que llega a pudrir la sangre. Fue la extrema derecha quien le condenó a muerte civil, en espera de la muerte física, que a su juicio merecía“.


(José Antonio)

Durante la guerra colaboró con la Sección Femenina. Se abren los primeros hogares para ayudar a los más necesitados. En la admisión de niños tuvieron preferencia los hijos de los vencidos. Mercedes hace especial referencia a los nombres de Nena Hurtado, Teresa Loring, Syra Manteola, María Amalia Bolín, Maruja y Coral Pargay por supuesto Carmen Werner, como verdaderas joseantonianas.
Toda su vida luchó por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en los casos de separación, ya que en aquella época el hombre se quedaba de forma automática con la custodia de los hijos y los bienes del matrimonio. Consiguió cambiar 66 leyes del Código Civil a favor de la mujer, por lo que no tendría que abandonar el domicilio conyugal ni perder la custodia de los hijos.
Colaboraba en ABC habitualmente y su artículo más famoso “El Domicilio Conyugal” escrito el 7 de noviembre de 1953 tuvo repercusión internacional, haciéndose eco The Times en EE.UU.
Escribió varios libros históricos, consiguiendo premios nacionales y su famosa trilogía sobre su vida compuesta por: Visto y Vivido, Escucho el Silencio y acabando con Espejo rotos y espejuelos.
La editorial Renacimiento los editó hace un par de años y la Asociación Cultural Ademán le hizo un reconocimiento en octubre de 2013, además de múltiples conferencias por gran parte de la geografía española y escribiendo el libro “Un grito en el silencio” de Ediciones Barbarroja, reivindicando la figura de esta gran mujer.
En Cádiz (su ciudad natal) le hicieron un homenaje, con un busto de su cara en su honor y le pusieron una calle, que el consistorio municipal actual ha retirado, por el único hecho de ser falangista, sin importar los beneficios que consiguió para la mujer.


CARMEN WERNER BOLIN 1906-2000)  Co-fundadora de la Sección Femenina en Málaga y muy amiga de Mercedes Fórmica. Tuvo una estrecha amistad con José Antonio Primo de Rivera, de hecho fue de las pocas personas a la que el fundador de Falange escribía desde la cárcel de Alicante antes de ser asesinado, de hecho le dieron una de las medallas que colgaban de su cuello cuando fue fusilado. Se le otorgó el reconocimiento de la “Y” de fundadora de la Sección Femenina.
La bondad de esta mujer, su trabajo altruista y desinteresado por los demás, queda de manifiesto por su trabajo en el Auxilio Social, donde atendió y cuidó personalmente a los hijos de los asesinos de su padre Leopoldo y sus hermanos a manos de los milicianos.


(Carmen Werner)

Mercedes Sanz Bachiller (1911-2007) fundadora del Auxilio Social


(Mercedes Sanz)


En 1931 se casó con uno de los fundadores de FalangeOnésimo Redondo. En 1936 tenía tres hijos y estaba embarazada del cuarto cuando su marido fue asesinado a la semana de comenzar la guerra; por dicho motivo perdió al bebé que esperaba. Se quedó viuda con 25 años. Fundó el Auxilio Social, una organización para prestar ayuda a niños y mujeres de ambos bandos víctimas de la guerra.


(Sede de una coorperativa del Auxilio Social de Falange)


Transcribo sus propias palabras: "¿Cómo vamos a permitir que los niños pasen hambre? Pasaban hambre sencillamente porque sus padres habían sido rojos y estaban en la cárcel o porque sus padres habían muerto en el frente. Lo merecieran o no, así era. Entonces pensé: «¿Quién llevará el pan a esos hogares? Nosotros tenemos que sustituir esto por algo que ayude a estos niños a comer». Para mí, entre los niños no hay rojos, ni blancos, ni azules, ni morados. Para mí, el niño es el niño, sea de la clase que sea, y lo mismo me da que proceda de una familia anarquista, que su padre esté en la cárcel o que haya muerto en el frente. Más motivo para darle de comer. Entonces se nos ocurrió la idea de las huchas…
Una cosa verdaderamente tremenda fue encontrarme con muchas niñas y jóvenes que se habían quedado embarazadas de los soldados. Unos serían de la parte nacional y otros de la parte roja, daba lo mismo. Entonces hicimos una maternidad.


La crisis ha dejado en nuestro pais a millares de familias en situación de precariedad y ello ha sido aprovechado por partidos como Podemos, PSOE y PP para intentar ponerse a la cabeza de los que lideran la Justicia Social, pero se les olvida que el impulsor fue José Antonio Primo de Rivera a través de la Sección Femenina con el Auxilio Social, como ejemplo más significativo.

Es alarmante que se utilice como un insulto ser falangista; el caso más reciente se ha producido el 26 de Noviembre de 2017 a las 06,00 en la emisora Cope cuando han relatado que Puigdemont ha acusado a Rajoy de ser falangista y compararle con José Antonio. ¡Menuda barbaridad!. Esta ideología ha servido para que algunos partidos actuales se aprovechen de ella para incluirla en sus programas electorales con el objetivo de mejorar su desgastada imagen. Denigrante e insultante es comparar a José Antonio con cualquier político pasado o presente, porque él era único y no existe ninguno de su talla, honestidad, nivel cultural e implicado por los más desfavorecidos, hasta el punto de pagar con su vida la defensa de unos ideales. El ni huyó, ni se escondió, por contra dejó un legado que aun hoy dia siguen millares de personas. La comparación con Rajoy es un insulto para José Antonio y todos los que somos joseantonianos.

Ahora juzguen ustedes mismos.


Fuentes: El 14 de Agosto de 2016  Diario XYZ el artículo “Rosas azules, olvidadas e ignoradas” escrito por mi misma.

(*) Artículo originalmente publicado en el número 203 de La Gaceta de la Fundación José Antonio. Contenido accesible en http://fundacionjoseantonio.es/gaceta-fja

martes, 5 de diciembre de 2017

LA PRESENTACIÓN DE UN LIBRO (José María García de Tuñón)

No es la primera vez que me ocupo del libro de Jesús Cotta titulado Rosas de plomo, editado en el año 2015 por la desaparecida editorial barcelonesa Stella Maris. Pero una nota, recibida recientemente, de Falange Auténtica, éstos anunciaban la presentación del libro, por su autor, en la ciudad de Alicante. Ello me hizo recordar, uno de los trabajos más sugerentes que, hasta la fecha, se habían escrito sobre la discutida amistad entre Federico García Lorca y José Antonio Primo de Rivera.
Ya el año en que fue editado, varios medios se ocuparon de este libro y ahora, hace muy poco, el medio La Tribuna de Cartagena, ha rescatado una entrevista que entonces La Tribuna del País Vasco había hecho al autor. Otros medios también recogían las palabras que Lorca había dicho al biógrafo de José Antonio, Ximénez de Sandoval, muy amigo del poeta: «Verás cómo me matan antes que a José Antonio». Y es que entre Lorca y José Antonio «hay una gran complicidad que el resto de la España de ese tiempo no entendía», decía Cotta, Éste, en otro momento, declara que en Alicante «mataron por fascista a quien nunca lo fue del todo y a quien acabó siendo, por cristiano, un antifascista, un revolucionario enemigo de la pobreza y de la guerra».


(El autor Jesús Cotta)


Cotta en su bibliografía cita mi trabajo Marciano Pedro Durruti Domingo, publicado, en el digital de la Fundación Gustavo Bueno El Catoblepas. Creo, sin embargo, que el autor de Rosas de plomo no ha entendido bien lo que escribí sobre Marciano Pedro Durruti. Dice Cotta en las páginas-368-369 de su libro: «…Marciano Pedro Durruti fue asesinado en agosto del año siguiente en León por los mismos falangistas acusado de lo que era precisamente el objetivo de José Antonio: tender la mano a anarquistas y comunistas con el fin de que en ambos bandos se reconocieran los revolucionarios como amigos y así acaudillaran una revolución nacional que diera fin a los bandos y a la guerra. Ese era el objetivo de José Antonio, el de Marciano Pedro, el de Hedilla, y, a buen seguro, era también el deseo de Federico…». Sin embargo, las palabras de Cotta, puede dar lugar a cierta confusión porque el final de Durruti no fue exactamente así. Cualquiera que las haya leído y no conozca ese trágico final del hermano de Buenaventura, piensa que un día unos falangistas, sin piedad ninguna, se lo llevaron al paredón y le descerrajaron unos cuantos tiros hasta causarle la muerte.
Es cierto que fue fusilado, pero no asesinado, porque según el diccionario de la RAE: «asesinar» es matar a alguien con premeditación, alevosía, etc. Y los falangistas que lo ejecutaron cumplían órdenes del jefe provincial de Milicias de FET y de las JONS, quien al mismo tiempo había sido oficiado por el Tribunal Militar, que lo condenó a muerte, para que designase el piquete que al mando de un oficial tendría que ejecutar la pena impuesta, y ésta se cumplió el 22 de agosto de 1937. En aquellos años desobedecer la orden de un Tribunal Militar hubiera causada la muerte de quien la incumpliera. Lo que tenía que haber hecho aquel Tribunal, era encomendar, ese injusto fusilamiento, a un pelotón de soldados y nunca, incomprensiblemente, a un pelotón de falangistas. Durruti había sido acusado de conspirar para que fuera Falange Española la que acaudillase el levantamiento contra el Gobierno del Frente Popular, en vez del Ejército. Otros hablan de su participación en la conspiración hedillista. Pero esto último es difícil de creer puesto que si a Hedilla, a pesar de sus dos penas de muerte, a las que fue condenado, no sería fusilado, ni tampoco Ruiz Castillejo, de los Santos, ni Chamorro, condenados a muerte en el mismo Consejo de Guerra que condenó a Hedilla. ¿Por qué iban a fusilar a un falangista que no tenía mayor relieve que la de ser hermano del anarquista Buenaventura? Todo es muy confuso.


(Portada de "José Antonio y los poetas" del autor de este artículo editado por la Plataforma2003)


Cita también, mi libro José Antonio y los poetas, Cotta recoge unas palabras que en el mismo reproduje del falangista Francisco Villena que escribió poco después del asesinato de Lorca y que al autor de Rosas de plomo le parecen «una bellísima elegía, sobre Federico, donde condena sin ambages a los asesinos, a quienes llama almas de metal y bolcheviques blancos, y lamenta que el imperio hubiera perdido a su mejor poeta». Al mismo tiempo cita al también falangista Luis Hurtado Álvarez que publicitó, el 28 de marzo de 1937, otro lamento en el semanario falangista Antorcha y de quien solo reproduce un corto texto obviando, entre otros, el último párrafo: «Tu cuerpo ya es silencio, silencio nulo y sombrío; pero sigues viviendo intensamente vivo, en las formas que laten y en la vida que canta: apóstol de la luz y de la risa. Andalucía y Grecia te recuerdan. ¡¡Arriba España!!». El artículo completo fue reproducido en el nº 93 de la Gaceta de la Fundación José Antonio Primo de Rivera, en un artículo que escribí y que titulé El crimen fue en Granada. Era el mismo título del poema que Antonio Machado dedicó al poeta granadino.

El poeta tenía que morir en Granada. Como en su elegía a doña Juana la Loca: «Granada era tu lecho de muerte, / los cipreses tus cirios, / la sierra tu retablo…».

(*) Artículo originalmente publicado en Nº 8 de "Desde la Puerta de El Sol". 5 de Diciembre 2017.

domingo, 26 de noviembre de 2017

EN LA MUERTE DE SIGFREDO HILLERS DE LUQUE

EVOCACIÓN Y RECUERDO DEL QUE FUE MAESTRO, A LA VEZ QUE AZOTE, DE VARIAS GENERACIONES DE FALANGISTAS



Nuestro camarada Sigfredo Hillers monta ya la guardia en los luceros y su muerte cierra una etapa, otra más, de la historia de la Falange. Miembro de la generación perdida o intermedia, de la que formaron también parte Ceferino Maestú y Diego Márquez Horrillo, Sigfredo era uno de los últimos puentes que aún nos permitía acercarnos a nuestros Fundadores. La suya fue una generación que no vivió la dureza de los años republicanos ni la gloria de la lucha en las trincheras, pero que por haber convivido con la Vieja Guardia pudo conocer de primera mano la poesía de la Falange. Los hombres que como él se formaron en el Frente de Juventudes, en las Falanges Juveniles de Franco, vivieron la ética y el estilo de José Antonio convencidos de que habrían algún día de regir los destinos de España, dedicados al afán de guiarla por los caminos de la Revolución Nacionalsindicalista. Una generación frustrada, víctima, en palabras de José Luis Alcocer, de un fraude, que una vez incorporada a la vida adulta y desde las filas de la Guardia de Franco, las más antifranquistas de todo el Régimen, asistieron impotentes al desmontaje de lo poco de azul que alguna vez tuvo el Movimiento. Como jefe político de la Centuria de Montañeros, a las órdenes de Cepeda, se dio la vuelta con todos sus camaradas un 20 de Noviembre al paso del Generalísimo Franco. Tras el cese de Elola Elaso, que fue sucedido por un descafeinado López Cancio, Sigfredo se unió a lo más granado de la Vieja Guardia para reivindicar y recuperar la verdadera Falange frente a la traición movimientista. La empresa se inicia con las famosas Charlas de la Ballena Alegre, crisol de sindicalismo falangista en estado puro. Ceferino lleva la voz cantante, pero detrás de esta empresa late el aliento de Narciso Perales y de Patricio González de Canales, ejemplos de coherencia doctrinal y, sobre todo, vital. La bandera de la recuperación de la esencia joseantoniana queda alzada unos meses después en los locales de Madrid de los Círculos José Antonio, fundados por Luis González Vicén, lugarteniente general de la Guardia de Franco que fue cesado de todos sus cargos por protestar tras la llegada a España del que sería después Juan Carlos I de Borbón. El portaestandarte de esa bandera de rebeldía a principios de la década de los sesenta pasa a ser Ceferino Maestú, que pronuncia palabras de profecía que hacen de la conferencia en los Círculos mucho más que una mera disertación intelectual. Ceferino convoca a todos aquellos que sueñan con recuperar el espíritu de las desaparecidas Falanges Juveniles, llama a los que asisten impotentes a la neutralización política del Frente de Juventudes y del SEU. La señal está dada, la bandera está alzada, ha llegado la hora de materializar esas ansias de pureza falangista, y surgen las primeras discrepancias. Patricio se siente más inclinado a la vida contemplativa y religiosa y se retira para vivir su compromiso falangista en Jesucristo y llega a rozar la santidad. Ceferino también siente que su vocación sindicalista le lleva por sendas alejadas de la doctrina azul y se embarca en la aventura, desgraciada y frustrada, de las Comisiones Obreras. Así que cuando alborea el año 1963 Sigfredo es el que forma en primera línea de combate y toma todo el protagonismo en la redacción del célebre manifiesto fundacional del Frente de Estudiantes Sindicalistas. Narciso le acompañará durante algún tiempo, pero al cabo de unos meses el FES ya será, para lo bueno y para lo malo, el fruto predilecto de los afanes y los desvelos de Sigfredo Hillers.
Una tarea de titanes la que se echó sobre las espaldas Sigfredo. Nada menos que convencer  a los españoles de que ese Régimen, orlado para mayor escarnio con el acompañamiento coreográfico de nuestras camisas azules, no tenía nada que ver con la Falange de José Antonio. Empresa fracasada, no hay duda, pero que ha dejado para la historia momentos memorables. Uno de los más señalados es esa Carta de un falangista escrita a Franco en 1966, auténtica profecía que ya anunciaba que exactamente diez años después los españoles acudirían en masa a las urnas para desmontar todo lo prescrito en la Ley Orgánica del Estado. Lamentablemente, la falta de mano izquierda de Sigfredo, cuya mano derecha ha dejado cumbres del pensamiento falangista como nuestro Ética y Estilo, provocó numerosas escisiones, véanse a título de ejemplo las de los lupulinos y los agapitos, y numerosos enfrentamientos con otros sectores azules, sobre todo con los llamados hedillistas, que llevaron a que las fuerzas y las ilusiones que deberían haberse empleado en difundir la poesía que promete se perdieran en inútiles discordias civiles. A pesar de todo, una vez muerto Franco, la Falange creyó llegada su hora. Se inician negociaciones entre todos los joseantonianos y sólo los auténticos se quedan fuera. El Pacto de Matute permite alcanzar un acuerdo de mínimos y la Falange parece que va a poder presentarse unida ante el pueblo español. La fecha elegida para escenificar el renacimiento de esa Falange es el 29 de Octubre de 1976, el lugar, el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid. Por cada una de las facciones azules hablará un orador. Sigfredo lo hace en nombre del FES. Irreductible, fiel a sus convicciones, no consulta el contenido de su discurso con los otros participantes en el acto. La suya es una pieza oratoria magistral, pero truncada. Cuando inicia la crítica al Régimen de Franco, argumentada de forma impecable desde una óptica falangista, se desata la bronca y toda España asiste atónita al espectáculo que ofrece un intento de unidad degenerado en bofetadas.
Unos meses más tarde nace Falange Española Independiente, proyecto personalísimo de Sigfredo que hereda el espíritu de pureza del FES, que venía ofreciendo desde 1963 y de forma ininterrumpida, gracias al esfuerzo de un puñado de camaradas beneméritos que vivieron la vida en clave militante, la posibilidad de entender la Falange como cosmovisión, una palabra por cierto que no le gustaba a Sigfredo, por ser un invento de la propaganda intelectual de inspiración marxista. La de Sigfredo fue una Falange particular, inspirada sin duda en la más pura ortodoxia joseantoniana, quizá la más bella, la más idealista, la más exigente, pero sin duda también la más difícil. Sigfredo nos puso a todos el listón muy alto, tan alto que él mismo acabó un día por llegar a la conclusión de que había que arriar la bandera para que pudiera conservar su pureza, con la esperanza de que una España mejor permitiera algún idea desplegarla con mayor fortuna. Se dedicó entonces con pasión a la docencia y a la investigación intelectual desde la Universidad Complutense de Madrid. Su currículum es tan impresionante que no puede ser citado aquí. Su obra tan fecunda y prolija que rebasa con mucho los horizontes políticos e ideológicos de la Falange.

Sigfredo se ha ido, pero nos ha dejado su obra, su ejemplo. Todos los falangistas, los que fueron sus enemigos y aquellos pocos que nos consideramos sus camaradas, a pesar de nuestras múltiples diferencias, de nuestras numerosas discrepancias, coincidimos en una cosa: la Falange, su historia y su doctrina, no sería la misma de no haber existido ese hombre difícil, exigente, exacto y metódico que hizo del rigor en el estilo y de la coherencia ética en la doctrina su norma de conducta. 

Miguel Ángel Gimeno

La poesía que Miguel Hernández dedicó a la Virgen (José Mª García de Tuñón Aza)

Decía el religioso italiano David María Turoldo que «sin los poetas nadie hubiera descubierto y comprendido esta misteriosa maravilla que es María». Quizá, por eso, Miguel Hernández, aunque afiliado al Partido Comunista, no olvidó a la Virgen porque le venía su recuerdo de cuando estudió en el colegio de Santo Domingo dirigido por los jesuitas, donde llegó a alcanzar excelentes notas que le valieron para ser Príncipe, Edil y Emperador, títulos éstos con que el colegio distinguía a sus alumnos más aventajados..



Este poeta, marcado por el dolor, nace el 30 de octubre de 1910 en la ciudad de Orihuela. El cabeza de familia se dedicaba a negocios de ganado, principalmente de lanar y cabrío. Las cosas no iban mal por lo que apenas cumplidos Miguel los cinco años ya comienza sus primeros estudios. Pocos años después el poeta ya sabía lo que quería. No era otra cosa que escribir poemas. Incluso consigue publicar el primero  en un medio escrito (en este caso en el semanario local El Pueblo de Orihuela), titulado Pastoril, que le sirve para abrir las puertas de futuras colaboraciones en semanarios y revistas y para formar parte de un pequeño grupo literario, donde se encontraba Ramón Sijé, que con el tiempo se convertiría en uno de sus principales apoyos, hasta tal punto que «la irrupción de Ramón Sijé en el círculo de amistades de Hernández fue determinante para entender ciertos aspectos de su obra y de su personalidad».

Publica su primer libro Perito en lunas, cuya edición fue costeada por el canónigo de Orihuela Luis Almarcha. Después un segundo, El silbo vulnerado, y, además, escribe la pieza teatral, La danzarina bíblica, sin abandonar su obra poética. Con este nuevo bagaje, con sus pocos ahorros, y con la ayuda económica de amigos, viaja a Madrid. Se entrevista con José Bergamín, que dirigía la revista católica Cruz y Raya, y le promete editar su auto sacro adelantándole un dinero. No vuelve, pues, de vacío a su tierra después de haber permanecido algo más de un mes en la capital, a la que retornaría una vez finalizado el auto sacramental que entrega a Bergamín, pero con nuevo título según sugerencia de éste: Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras. Por este tiempo, al volver de nuevo a Orihuela, lo que comenzó con miradas furtivas, se convierte en una relación formal con aquella muchacha que se llamaba Josefina.
En un nuevo viaje a Madrid conoce a los poetas falangistas Luis Rosales y Luis Felipe Vivanco que intervienen en su favor ante Federico García Lorca para que éste le ayude a estrenar su obra de teatro, El torero más valiente, en homenaje al torero Ignacio Sánchez Mejías; pero del poeta granadino no obtendrá ningún tipo de respuesta. Con esta desilusión, pero sin dejarse vencer, retorna a su casa donde le espera Josefina a la que no ha podido olvidar. Una vez terminada su estancia en Orihuela, vuelve a Madrid donde se encuentra, una vez más, con el rechazo de García Lorca a quien le desagradaba la presencia de Miguel. Un pequeño incidente con la Guardia Civil que le detuvo por ir indocumentado cuando paseaba a orillas del Jarama, hizo que afloraran las ideas que le venía inculcando Pablo Neruda y decide afiliarse al Partido Comunista. Después de haber publicado El rayo que no cesa, la Elegía a su amigo Sijé, y varias colaboraciones en la Revista de Occidente y en Caballo Verde, Miguel comienza a ser de sobra valorado hasta el punto de que Juan Ramón Jiménez le dedica un extenso artículo en el periódico El Sol.
Llega el verano y el aire que se respira en la capital de España, tanto social como político, está muy enrarecido. El poeta envía una carta a Josefina y le dice: «Están pasando muchas cosas en Madrid estos días. Anteayer, cuando volvía de despedirme en la estación de mi hermana Elvira que ya está en Orihuela, vi disparar a unos guardias contra unos fascistas. Y ayer, cerca del restorán donde como, estallaron cuatro bombas en una obra. Hay mucha gente parada, y los albañiles sobre todo, que están en huelga mucho tiempo ya, están desesperados y con hambre. Tengo ganas de que acabe todo esto, porque no va uno seguro por ninguna parte». A partir de aquí los acontecimientos se precipitan y el 18 de julio da comienzo un periodo triste para los españoles. Miguel sigue inmerso en un mar de dudas y no sabe qué hacer. Por fin decide enrolarse en el Quinto Regimiento y sale para el frente. Ingresa después en el batallón de El Campesino que le permite ir con frecuencia a Madrid, donde sigue con sus contactos con gente de las letras lo que le sirve para enrolarse en la 1ª Brigada Móvil de Choque que era la encargada de la difusión de la cultura, no incompatible con su nombramiento de comisario político. A pesar de los momentos difíciles por los que se estaban pasando, todavía tiene tiempo de acercarse a Orihuela y pedirle a Josefina que se casara con él, algo que consigue el 9 de marzo de 1937 después de una boda civil.
La guerra va tocando a su fin y decide pasar a Portugal donde llega en muy malas condiciones, viéndose obligado a vender su reloj. Su aspecto levanta sospechas al comprador temiendo que fuera robado y lo denuncia. La policía portuguesa lo detiene y lo entrega a las autoridades españolas. Es entonces cuando comienza para él un nuevo calvario, hasta que ingresa en la cárcel de Torrijos en Madrid, pero contra todo pronóstico, el gobernador civil ordena su libertad que a todos coge de sorpresa; era el 8 de septiembre de 1939. Regresa a Orihuela y una vez más la mala suerte se cebaría en él porque es denunciado y vuelto a detener. Le forman Consejo de Guerra el 18 de enero de 1940. El veredicto es de «pena de muerte». A partir de aquí algunas personas se mueven para evitar un trágico final, entre ellos el falangista Rafael Sánchez Mazas, que consiguen «conmutar la pena impuesta por la inferior en grado» que serían treinta años. Desahuciado dos años después por la grave enfermedad de tuberculosis, decide contraer matrimonio canónico con Josefina, y «no lo hacía por proteger a su mujer, sino porque jamás se desprendió de sus sentimientos religiosos». Fallecía en la madrugada del 28 de marzo de 1942, siete días después de haber comenzado la primavera.

A la figura de la Virgen María en su belleza silvestre, presentada como la más hermosa flor del campo, compuso Miguel Hernández este soneto:

¡Oh elegida por Dios antes que nada;
Reina del Ala, propia del zafiro,
nieta de Adán, creada en el retiro
de la virginidad siempre increada!
Tienes el ojo tierno de preñada;
y ante el sabroso origen del suspiro
donde la leche mana miera, miro
tu cintura, de no parir, delgada.
Trillo es tu pie de la serpiente lista,
tu parva el mundo, el ángel tu simiente,
Gloria del Greco y del cristal orgullo.
Privilegió Judea con tu vista
Dios, y eligió la brisa y el ambiente
en que debía abrirse tu capullo.


José María García de Tuñón es historiador y presidente de la Fundación José Antonio. Artículo publicado originalmente en el nº 284 de La Gaceta de la Fundación José Antonio.

Más sobre Miguel Hernández: El informe secreto de Falange. http://fundacionjoseantonio.blogspot.com.es/2013/10/el-informe-secreto-de-falange-falange.html

domingo, 3 de septiembre de 2017

Agustín de Foxá: un poeta diplomático (por José Mª García de Tuñón Aza en el nº 283 de La Gaceta de la Fundación José Antonio -*-)



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Decía el catedrático ovetense José María Martínez Cachero, que la mejor novela que se escribió en la zona nacional, durante la guerra civil, había sido «sin duda Madrid de corte a checa, de Agustín de Foxá». En 1993 volvería a salir una nueva edición que fue acogida favorablemente por la crítica, aunque no faltó quien como Ignacio Camacho en Diario 16 critica al editor Lara por haberla reeditado, a la vez, cómo no, que también critica a su autor porque para él «el fascismo español no fue políticamente fecundo ni intelectualmente brillante». Independientemente de lo que este intruso de la crítica literaria entendía por fascismo decir, por ejemplo, que Cela (Premio Nobel), Lain Entralgo, Torrente Ballester, Luis Rosales, Gerardo Diego, Josep Pla, Manuel Machado, Azorín, y un larguísimo etc., no eran intelectualmente brillantes es, sencillamente, no tener ni idea de lo que se escribe.




Foxá nació en Madrid el 28 de febrero de 1906 cuando era Miércoles de Ceniza y como él mismo decía, «entre mascarones y una charanga que tocó la Marcha real, lo que mi padre consideró de muy buen augurio». Cursó sus estudios de bachiller en el colegio de los Marianistas donde escribió versos en un periódico que hacían los propios estudiantes que se llamaba De todo un poco, y en donde publicaría un romance dedicado al Cid, que sería su primer trabajo que vería luz en un folleto. Después hizo Derecho, en la Universidad de Madrid, y, una vez finalizado los estudios universitarios, opositó al Cuerpo diplomático, desempeñando su primer cargo en la Legación de Bucarest en 1930. Siguieron Sofía y Budapest y a continuación un ascenso a secretario de embajada que estrenó en Roma. Después vendrían otros destinos en Europa,-América, y su última misión diplomática sería Filipinas
Su amistad y admiración por José Antonio Primo de Rivera le llevó a ser uno de los poetas que, junto con Pedro Mourlane Michelena, Rafael Sánchez Mazas, José María Alfaro, Dionisio Ridruejo, el propio José Antonio, la colaboración de Luis Bolarque y del maestro Juan Tellería, compondrían el himno falangista Cara al sol. Todo comenzó durante una cena en el restaurante vasco «Or-Kompón» situado en la calle madrileña Miguel Moya. Era el cuatro de diciembre del año 1935 y años después César Vidal, autor de un libro nada favorable a José Antonio, llegó a escribir que «no deja de ser curioso que los versos más conseguidos se debieran no a literatos como Foxá o Alfaro sino precisamente a José Antonio».
Foxá recuerda por primera vez a José Antonio volviendo de Segovia. Probablemente los dos habían coincidido en La Granja en casa de Marichu de la Mora, donde también estaba la poetisa Ernestina de Champurcín y Dionisio Ridruejo. Era una velada literaria y Foxá hizo entrega a la dueña de la casa de uno de los primeros ejemplares de La niña del caracol que acababa de publicar. «Aquella tarde –dice Riduejo–, oí por primera vez el conocido y algo proustiano Coche de caballos de Foxá, en la mejor vena de su línea neorromántica. José Antonio, quizá para animarme, me advirtió sobre los riesgos de contagio de aquella manera reminiscente de Foxá». Lo vería por última vez en la cárcel de Madrid y después le conmovió su testamento y la carta que le escribió a Rafael Sánchez Mazas: «…Te confieso que me horripila morir fulminado por el trallazo de las balas, bajo el sol triste de los fusilamientos, frente a caras desconocidas y haciendo una macabra pirueta. Quisiera haber muerto despacio, en casa y cama propia rodeado de caras familiares y respirando un aroma religioso de sacramentos y recomendaciones del alma; es decir, con todo el rito y la ternura de la muerte tradicional. Pero esto no se elige…».
El poeta diplomático, dedica varias páginas a José Antonio: el amigo, en sus recuerdos, donde, entre otras cosas escribe: «José Antonio transformó en amor aquel simple deseo. Porque entendía el alma metafísica de su país y su segura vocación de Imperio. Por eso, desdeñando el viento amorfo de la gaita quejumbrosa de añoranzas (¡oh!, morriñas de prados y ríos, sardanas y aurrescos regionalistas, que desembocaron en la sangre fratricida de los separatismos), él opuso las cuerdas contadas de la lira y definió genialmente a la Paria como a una unidad de destino. Porque el prado nativo se agosta y se seca el arroyo de nuestra niñez, pero dos y dos seguirán sumando cuatro, como desde el principio del mundo».
La Guerra Civil le coge en Madrid y a punto estuvo de ser fusilado cuando unos rojos querían llevarlo a la Casa de Campo para terminar con él. Su pasaporte diplomático, era en ese momento cónsul de España en Bombay, le salvó la vida. «Bueno, vámonos, dijo uno de ellos, de poco nos cargamos a un indio». Efectivamente, antes del 18 de julio el Gobierno de la República le había destinado a Bombay y después lo dejaron «en comisión» en el Ministerio. Al encontrarse en grave peligro, ya que constantemente se veía obligado a cambiar de domicilio, convenció al ministro para que lo dejara marchar a su puesto donde serviría mejor a la República, porque obviamente no había presentado su dimisión pues de haberlo hecho hubiera significado una muerte segura.

Al fin lo trasladan a Bucarest.
Sin poder precisar la fecha exacta, llega a Burgos a últimos de 1936 y al poco tiempo comienza a escribir su novela Madrid de corte a checa que finalizó en Salamanca en septiembre de 1937. En abril de 1938 se publica editada por «Ediciones Jerarquía», cuya edición se agota enseguida. Muy pronto habría una segunda, corregida y aumentada, editada en San Sebastián por la «Librería Internacional». Desde su incorporación a la zona nacional, colabora en la revista Jerarquía dirigida por el sacerdote Fermín Izurdiaga. También aparecen sus colaboraciones en el periódico Arriba España, de Pamplona, donde en un artículo publicado el 4 de agosto de 1937 dedicado a Salvador de Madariaga, termina con estas duras palabras: «La Nueva España, afirmativa, ofensiva, violenta, respeta mil veces más a los rojos que nos combaten cara a cara, que a ti, pálido desertor de las dos Españas, híbrido como las mulas, infecundo y miserable».
El 8 de noviembre de 1958, desde Manila, escribe a su padres: «Estoy desolado, solo. La horrenda enfermedad que desde hace cinco años me destruye, aunque amenguada, no ceja. Te aseguro que soy uno de los seres que está soportando al máximo el martirio… No me interesa nada de nada. Estoy muerto. Ni escribo. Ha sido y es, una horrenda tragedia». Regresa gravemente enfermo a España a mediados de junio de 1959 y fallece el día 30 del mismo mes en Madrid. Entre sus últimos manuscritos apareció este hermoso poema titulado Melancolía del desaparecer:

Y pensar que después que yo me muera
aún surgirán mañanas luminosas,
que bajo un cielo azul, la primavera,
indiferente a mi mansión postrera,
encarnará en la seda de las rosas.
Y pensar que, desnuda, azul, lasciva,
sobre mis huesos danzará la vida,
y que habrá nuevos cielos de escarlata,
bañados por la luz del sol poniente
y noches llenas de esa luz de plata,
que inundaban mi vieja serenata,
cuando aún cantaba Dios, bajo mi frente.
Y pensar que no puedo en mi egoísmo
llevarme al sol ni al cielo en mi mortaja;
que he de marchar, yo solo hacia el abismo,
y que la luna brillará lo mismo
y ya no la veré desde mi caja.


-*- La Gaceta de la Fundación José Antonio es una publicación electrónica dirigida por Emilio Álvarez Frías.

sábado, 27 de mayo de 2017

SOBRE FALANGE Y 'PODEMOS'. LA POLÉMICA ENTRE LOS ESCRITORES MANUEL PARRA Y JAVIER MARÍAS

Mejor, llamémosolo esperpento. Respuesta a Javier Marías (Manuel Parra en xyzdiario.com el 23/5/2017)
Mi admirado Javier Marías publica, en El País del domingo 21 de mayo, uno de esos artículos que, entre bromas y veras, pasan tétrica revista al mundo en que nos ha tocado en suerte vivir, y saca la consecuencia de que todo semeja, como reza su título, una peligrosa parodia.

A muchos nos ocurre lo que él reconoce: tememos echarle un primer vistazo al periódico, pues, a pesar de saber por anticipado que siempre ha sido así y que las noticias buenas no son noticia, se nos ponen los pelos como escarpias y, lo que es peor, a veces se nos embota el corazón, y solo la capacidad de reflexión que dicen que nos distingue a los humanos palía los sobresaltos, las alarmas y los espantos.
La pluma de Marías es vitriólica, y no es para menos; de ella no se escapa nadie: desde Venezuela hasta Corea, desde EEUU a esta Europa que se empeña en negarse a sí mismo (más o menos como España); desde Rusia hasta Turquía…, todo es para nuestro escritor una parodia, es decir, una imitación burlesca (la RAE dixit) del propio mundo. Pero uno prefiere atribuirle la calificación valleinclanesca de esperpento, es decir, un reflejo deformado de los héroes clásicos en los espejos cóncavos. Solo que don Ramón asignaba esta dudosa cualidad a la España de su tiempo, y, en realidad, es el mundo entero globalizado, sometido a un Sistema y un Pensamiento Únicos el que se pasea por el Callejón del Gato.
Incluidos, claro, nosotros, los españoles, porque estamos integrados, de hoz y de coz, en esa mundialización totalitaria. No lo reduzcamos a los saqueos de las empresas públicas de Madrid, pues me parece que en todas las Comunidades y en todos los partidos y sindicatos han crecido suficientes habas en cuanto a esto y a otras cosillas igualmente esperpénticas. Por ejemplo, el “y bueno, en Cataluña…”, con el que despacha D. Javier la situación en mi tierra podría alargarse al infinito y dar pie a multitud de artículos tan o más vitriólicos que el suyo.
Si será valleinclanesca la situación que el propio articulista no consigue zafarse de ella, al comparar -según un manido tópico de que han hecho gala la diestra y la siniestra españolas- a Podemos con esa Falange que él considera fenecida sin precisar.
Si algo ha existido en la España contemporánea que intentaba superar lo grotesco, lo zafio y lo esperpéntico, ha sido precisamente el falangismo joseantoniano; especifico el apellido porque otras imitaciones y derivaciones sí admitirían el nombre de parodia.
La elegancia y el rigor intelectual de José Antonio Primo de Rivera no tiene nada que ver con el revolucionarismo cuasi infantil del partido morado, del mismo modo que la excelente poesía sin odio contenida en el Cara al Sol, y reconocida por propios y extraños, poco tiene que ver con esa otra, también poesía, pero que encierra la amenaza del puño cerrado.
Habría que preguntarse, en todo caso, sobre las causas de que casi cinco millones de españoles indignados o a punto de indignarse hayan depositado sus esperanzas y sus votos e otra aventura esperpéntica cual la de Podemos. Quizás porque el mismo Sistema, que hace burla constante del falangismo, -parafraseando al profesor Muñoz Alonsotiene ahora que comer a precios prohibitivos el pan negro que le ofrece Pablo Iglesias por no haber querido comprar a precio justo la levadura espiritual y política ofrecida por José Antonio.

LA PELIGROSA PARODIA 

(Javier Marías en El País Semanal el 21/5/2017)

Hace ya tiempo que temo echarle el primer vistazo al periódico de la mañana. Uno va de sobresalto en sobresalto, de noticia en noticia alarmante cuando no espantosa. Ya sé que siempre ha sido así; que las noticias buenas no son noticia y que lo que la gente desea por encima de todo es indignarse y escandalizarse. Y este deseo no ha hecho sino ir en aumento desde la aparición de las redes sociales y la dictadura de la exageración en el periodismo. Pero basta retroceder unos meses para recordar que la situación del mundo no era tan delirante con Obama en la Presidencia, con el Reino Unido integrado en la Unión Europea, con Venezuela sin golpe total de Estado ni tantos muertos en las calles (los golpes de Chávez eran graduales), con Francia sin elecciones deprimentes, con Turquía sin absolutismo y represión feroz, con Egipto sin lo mismo.

Miro la primera plana del diario, ya digo, y lo único que me reconforta (me imagino que no soy el único) es el aspecto paródico de cuanto acontece, y que me impide tomármelo del todo en serio. Todo tiene un aire tan grotesco que cuesta creer que sea cierto y no una representación, una pantomima, una sátira. Veamos. Hay un país, Corea del Norte, que amenaza con lanzar bombas nucleares cada semana, y puede que tenga capacidad para ello. Pero las escasas imágenes que de allí nos llegan son dignas de una historieta de Tintín, con un sátrapa pueril y orondo que aplaude como un loco sus propios lanzamientos de misiles fallidos y obliga a desfilar a sus súbditos como a soldaditos de plomo. El objeto de sus amenazas es un Presidente de los Estados Unidos igualmente pueril e idiota, además de antipatiquísimo y nepotista, capaz de decir ante la prensa que ha lanzado un ataque contra Irak cuando lo ha lanzado contra Siria, de invitar a su homólogo de Filipinas, Duterte, que desde que fue elegido –elegido– ha ejecutado extrajudicialmente a unos siete mil compatriotas –siete mil– y se jacta de haberse cargado él en persona a tres de ellos. Este Duterte, por cierto, le ha contestado a Trump que ya verá, que anda ocupado (se entiende: asesinar a millares desgasta, y si no que se lo pregunten a los nazis y a los jemeres rojos). Trump también declara que se sentiría “muy honrado” de charlar con el sátrapa orondo, y nada ocurre. Erdogan, en Turquía, con el pretexto de un golpe contra él, tan fallido como dudoso, ha encarcelado o destituido a ciento cincuenta mil ciudadanos –ciento cincuenta mil–, de militares a periodistas y profesores. No sé, de haber habido tantos partidarios del golpe, éste no habría fracasado tan rápida y rotundamente.

CASI EL 40% DE LOS FRANCESES HAN VOTADO A UNA SEÑORA A LA VEZ BRUTA Y TRAPACERA, MARINE LE PEN, QUE SIMPATIZA CON LA FRANCIA COLABORACIONISTA DE LOS NAZIS
Luego está Putin, admirado por la extrema derecha y por la extrema izquierda, un megalómano propenso a fotografiarse con el torso desnudo o derribando a un tigre con sus propias manos, estilo paródico de trazo grueso. Y así nos acercamos a Europa, donde casi el 40% de los franceses han votado a una señora a la vez bruta y trapacera, Marine Le Pen, que simpatiza con la Francia colaboracionista de los nazis (niega esa colaboración, luego el Gobierno de Vichy era intachable) y rechaza a los refugiados porque en seguida quieren robarle a uno la cartera y el papel pintado de las paredes (sic: hace falta estar sonado para creer que a alguien le interesa su papel pintado). A esa señora no la ven con muy malos ojos el candidato Mélenchon, admirador confeso de Hugo Chávez y Pablo Iglesias, ni la mitad de sus votantes. En Inglaterra gobierna una mujer desagradable, patriotera y cínica, que antes de la consulta del Brexit defendía la permanencia en la UE y ahora brama contra lo que le parecía de perlas hace menos de un año. Su Ministro de Exteriores es un histriónico clon de Trump con estudios, Boris Johnson. De Polonia y Hungría no hablemos, países en la senda de Turquía y Egipto, sólo que cristianos.

En cuanto a España, el ex-Presidente de Madrid –el ex-Presidente– saqueaba presuntamente empresas públicas, y su madrina Aguirre estaba in albis, como el jefe del Gobierno Rajoy, que nunca se cansa de soltar perogrulladas. En el PSOE parecen detestarse mucho más entre sí que a cualquier adversario político, y por último hay un partido que se proclama de izquierdas, Podemos, y que es lo más parecido a la Falange desde que feneció la Falange: sólo le falta sustituir el vetusto himno de Quilapayún en sus mítines por el más vetusto Cara al sol, y le saldrá el retrato. Y bueno, en Cataluña hay también una serie de personajes tintinescos que proclaman que sus sueños van a realizarse por las buenas o por las malas. Porque a ellos les hacen mucha ilusión y eso basta.

Sí, todo desprende tal aroma de sainete, de opereta bufa, de esperpento o de lo que quieran, que eso es lo único que a muchos nos salva de la desesperación cotidiana. El problema aparece cuando uno ve imágenes de las arengas de Hitler y de Mussolini. Porque ellos parecían aún más paródicos que los gobernantes actuales, y ya conocen la historia.

domingo, 2 de abril de 2017

« LAS CAMISAS AZULES » Artículo de JAIME CAMPMANY publicado en el diario Arriba el 20 de septiembre de 1966 y recordado en la Gaceta de la Fundación José Antonio Primo de Rivera nº 230


Jaime, ¿qué hacemos con estas camisas?

La voz de mi mujer me llega desde el dormitorio. Estamos de mudanza. Trasladamos los viejos muebles, que no están definitivamente desvencijados; nuestras pequeñas y adoradas cosas, que sólo son un ñaque amasado de recuerdos desde el apeadero que nos dejamos en Madrid durante nuestra época romana al nuevo piso donde, por fin dispondremos, si Dios no nos aumenta la familia, del mínimo espacio vital, como ahora se dice. Yo ordeno los libros y mi mujer ordena las ropas.

–Jaime, ¿qué hacemos con estas camisas?



No puedo verla desde donde estoy yo, pero lo adivino arrodillada frente al armario grande, vaciando uno a uno, los cajones y apartando a un lado los calcetines casi transparentes a fuerza de golpe de
talón y batir de la lavadora; las camisas de cuello y puños desflecados; los pañuelos, demasiado cansados de volar del bolsillo a la nariz; las corbatas, torturadas por muchos nudos; la pajarita del «smoking» de los primeros Juegos Florales: los cordones de la Milicia Universitaria: la sahariana caqui de bolsillos tableados y gruesos pespuntes en las costuras que llevé a las Jornadas Literarias por Extremadura, cuando el pobre Cesar escribió que yo iba vestido de oficial del Ejercito canadiense de ocupación...

«Debe haber encontrado las camisas azules», pienso. Si. Aquí están. Son cinco. La más pequeña tiene el azul como jaspeado; junto al bolsillo izquierdo están todavía las tres saetas verdes que me bordó mi madre cuando me hicieron Jefe de una Centuria de Flechas. La otra tiene sólo dos flechas bordadas, porque entre los cadetes no pasé de Jefe de Falange. Hay otra, descolorida por muchos soles, mal pegados los botones y con algún costurón mal cosido; es la camisa que llevé a Ronda, con la que me asomé al Tajo y a la plaza pequeña y dorada; con la que anduve los caminos de la serranía que llevan a Montejarque o Setenil, entre viejas encinas que saben leyendas de bandoleros y contrabandistas; con la que recibí la estrella de cinco puntas de alférez de Complemento. Aquí están también mi camisa de seuista y la que llevé a El Pardo cuando los veinticinco años de arriba.
Mi mujer las ha desdoblado, una a una, y me las presenta cogidas por las hombreras. Después me mira. Espera una respuesta mía.

–Bueno, ¿qué hacemos con ellas?

Yo no he respondido. La verdad es que no sé si debo responder. Me siento lleno de confusión y de recuerdos. Esa es la camisa de mi primer Campamento. Sierra Espuña. Entonces leía yo a Rudyard Kipling y a Rabindranat Tagore. «El Cid» de Huidobro y el «Amadís», y empezaba a deletrear a José Antonio. Con aquella camisa pronuncié mi primera, balbuciente lección política. La más hermosa y perenne, la que hoy suscribiría palabra por palabra: «Camarada: que tu parcela sea la mejor...». Olía aún a guerra y era tiempo de primavera inicial, de consignas y canciones, de fusil pequeño y de banderas alzadas. Era el tiempo en que todos vestían con urgencia aquella camisa azul, incluso aquellos que en el 45, calientes todavía los rescoldos de la guerra grande, se descamisaron enseguida con ritmo de «streap tease» político.

Esa otra es la camisa de mi último albergue universitario. La vestí en Arbucias, entre los recios troncos de los bosques de Gerona., cerca de un pueblo alto y pirenaico que se llama como yo. Entonces leía a Ortega, me bebía a Unamuno, escribía glosas a Ganivet, me desojaba sobre Laín, aprendía de memoria a Machado, recitaba a Miguel Hernández y empezaban a fastidiarme los libros de Rafael Calvo Serer. Por la noche pasaba de Savigny a Hegel, de Fray Luis a Neruda. A su bolsillo sigue prendido un trocito de seda negra con el cisne del Cardenal Regente. Con esa camisa... ¡Dios mío, cuánta juventud, cuántas esperanzas, cuántas impaciencias, cuánto amor y cuánto trajín hay dentro de esa camisa! Ahí están mis obediencias esenciales, esas que todavía mantengo, y mis rebeldías invencibles, esas que nadie podrá sofocar.

Y aquí tengo la última. La que sintió el peso del féretro de José Antonio; la de las crónicas grises y aceradas de El Escorial en los 20 de noviembre; la de los veinticinco años de Arriba. Aquí están todas; la de las manifestaciones por Gibraltar español; la de las marchas del primer «Conozca usted España», pero con tuteo; la del «Cara al Sol» en el patio de la cárcel de Alicante; la que llevaba cuándo Ismael Herráiz le dijo a Rafael García Serrano que «ese muchacho de apellido tan raro venga por el periódico y escriba todo lo que quiera»; la que me puse para ir a decir que «si» porque España era afirmativa y sólo los melancólicos de fuera y los nostálgicos de dentro querían que se dijera «no»; la del abrazo al Apóstol después de dos días de mar y algunas leguas de tierra....

–Jaime, ¿me oyes? Dime de una vez que hago con estas camisas.

Mi mujer me ha hecho un gesto que quiere decir impaciencia. Después, otro que quiere decir desistimiento. Luego me ha mirado de nuevo. Quizá ha comprendido. Ha vuelto a doblar las camisas por sus mismos pliegues, muy despacio, y me ha preguntado con un interés excesivo para ser sincero:

–¿Has terminado con los libros?